miércoles 18 de noviembre de 2009
Contractura a Paz: el mundo cambia si dos se besan
Si dos ya no se besan
el mundo cambia para ser el pasado,
se esconden los deseos,
el pensamiento es inmaterial,
cargan cadenas
en las espaldas del esclavo,
el mundo es cruel e intangible,
el vino no es vino,
el pan deja de saber,
el agua no sabe a nada.
Amar es combatir, es sacrificio,
cerrar puertas,
incluso
volver a ser fantasma con un número,
a perpetua cadena condenado.
Y sin embargo el mundo ha cambiado,
porque dos se miran y se reconocen.
Este es el original de Paz: http://www.epdlp.com/texto.php?id2=1103
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viernes 13 de noviembre de 2009
Aquí se da noticia del cuento del Caballero de los Dos Enigmas
Más distante de las lejanas regiones de la Etiopía en aquel continente donde no hay frío, hace ya algunos años, más de los que pudieres recordar, floreció un reino gobernado por sabios monarcas que lo volvieron prospero. Durante siglos la sabiduría nunca le falto a ningún rey, establecieron una gran nación gracias a sus rutas comerciales.
Pero un buen día, mientras el rey departía la sobremesa con algunos comerciantes de tierras lejanas, hubo uno de ellos que, para variar la charla habitual sobre los negocios, empezó a contar historias de la caballería y sus protagonistas más famosos; oyólo hablar el monarca y quedó tan fascinado de esas imágenes que trató de volverlas realidad. A fuerza de viajes, viajeros, noticias y libros, incluso, el soberano pudo forjar sus sueños, su palacio se convirtió en castillo, creó en él una corte con damas y caballeros, que bien pudieron competir con los más diestros caballeros de otros lugares, si se les hubiese prestado la oportunidad. Complacido vio crecer una larga barba blanca.
El rey sólo tenía un heredero, una hija, quien pronto fue una hermosa dama. A donde quiera que anduviera, los caballeros la seguían. En verdad ella pudo tener más ventajas de su situación, pero no lo quiso nunca, se contentaba con los galanteos de los demás personajes que pululan su medio, de alegrías estaba rodeada y ninguna sombra le acechaba.
Un buen día un caballero de dos espadas —en virtud de ser invicto y a sus méritos— contempló por vez primera a la princesa. Luego de un inusual frecuente trato él se enamoró de ella, pero ella no se enamoró de él. Fue esto una serie de tormentos para el caballero, pudo evitarlos, pero hizo caso poco a las reglas del amor cortés, aquellas que dictan que estos asuntos son más juego que realidad, y, si él cumpliera su deber de caballero, que disfrutaría de una vida tranquila, sino al lado de la princesita, sí con un augusta noble dama, con ella su días hubieran de transcurrir mientras el reino florecía. A pesar de todo había motivos para sentirse felices.
Con todo el reino no decayó. El deseo de tener caballeros como se leía en los libros pudo más en el monarca que los asuntos del bienestar del pueblo, fue el principio que llevó a la ruina al floreciente reino pues la vida de un caballero, andante o errante, es igual: no tiene buen principio ni buen fin. En atención a lo que el corazón del monarca buscaba, se organizó un torneo —algunos aseguran que jamás hubo de verse un a justa semejante— al cual todos los caballeros se obligaron a participar, para los que estos asuntos eran sólo una moda no encontraron razones suficientes para dejar asistir.
El día del torneo, las engalanadas damas contemplaron los desfiles de los caballeros con sus séquitos, todos los villanos y burgueses se congregaron siquiera a verles a la vera del camino, las trompetas de los ujieres sonaron tantas veces que alguno se desmayó por el esfuerzo. Era una feria distinta a las que habían tenido antes, pues a los mercaderes sucedieron las personas de toda condición, al paso lento de las mercancías ahora fue el desfile de caballeros, y trovadores, juglares y de todos aquellos que quisieron hacer la ruta. En esos momentos antes del combate, que muchas veces se recuerdan más que los resultados de los combates porque la alegría domina el ambiente. Fue una bella jornada sólo ensombrecida porque varios caballeros hubieron de fallecer a causa de las heridas provocadas por sus adversarios. Hubo quienes después de ver el primer caballero agonizante abandonaron los recintos de la justa, sólo volvían para entregar el premio al vencedor. Pero otros aspiraron la fama tanta que habrían de lograr, pues todos los habitantes, desde el plebeyo hasta el noble, contarían sus hazañas, fiestas y música habrían de ser el horizonte pronto para el que ganare en esta competición.
El caballero enamorado de la princesa también participó; derribó quebró lanzas tantas que pareció imbatible, ninguno había que pudiere comparársele, uno de sus adversarios decidió huir, no era su vida dejarla por una diversión. Ese día tanto brilló que dudaron los trovadores que nuevo nombre otorgarle, intuyeron que entraría en las canciones que perduran más allá de la vida de los hombres. En esos momentos nada estaba decidido, no se podía componer un lay para el ganador porque no lo había todavía, varios caballeros hicieron grandes esfuerzos por superar al caballero invicto, lo cual pensó lograr un caballero de negra armadura, que sin lustre alguno, sería su adversario en el último combate.
Hicieron nueve corridas, en las primeras cinco no rompieron lanzas, luego el cabalero invicto enamorado de la princesa quebró dos en la armadura de su oponente pero no lo derribó, luego fue el turno del otro caballero quebrar sus lanzas en el escudo de su contrario, pero tampoco logró dañarlo, ya contenida la multitud que observaba vio como en la novena corrida ambos caballeros atinan a dar con sus largas lanzas al escudo del oponente, ver como se rompen ambos escudos y como caen los caballeros al suelo; tardaron en recobrarse. En recordados, se agredieron, primero, con palabras fuertes en voces muy altas, para que todos las escucharan, pero muchas más sólo ellos hubieron de oírlas. Después los golpes fortísimos sin tregua se obsequiaban; fragor, sol en cúspide, nadie se rinde. A empeño de sus espadas se han descubierto de los yelmos, abollados ninguna utilidad reportan a las sus cabezas. A veces descansan, no pueden más que mirarse de soslayo, pues uno no puede ganar y el otro apenas logra no perder. Una palabra susurró el caballero de la armadura mate al oído de su enemigo, este le responde con un tajo que rompió la armadura de su contrario y su propia espada. Sangre ya había en ambos, ¿quién desmayare primero? Ya que uno no lleva espada porque rompióse en tanta acción violenta, el otro propone que se arrestan con las mazas, furia e ira es la solución. Es en este preciso momento que el caballero de las dos espadas hubo de ser distraído por la sola presencia de la princesa a quien antes afanosamente buscó y buscó y no encontró, ahora, su visión le dio nueva esperanzas y fuerzas las cuales fueron inútiles, pues dio la espalda al enemigo y éste, que no tenía honor ni cortesía, atinó a darle un mazazo en la espada, abajo del cuello, no alcanzó su cabeza, la armadura cedió y el caballero cayó desacordado y de bruces. Se temió lo peor, el medico pronto acudió, así se evitó la muerte del hombre. El caballero enamorado de la princesa fue derrotado de forma ruin, poca digna y todo a manos de un caballero inferior. No se levantó sino muchos días después. Largo será su retiro valía más estar muerto.
Me gustaría narrar más sobre la fiesta y sus asistentes, de la ceremonia de premiación, del júbilo de las personas, pero… esta historia se refiere al caballero que en esta ocasión fue derrotado y debo seguir contándoles de él.
No se creo que pueda haber existido un caballero más triste que el que yo vi en esos días, era la imagen viva de la derrota, pues si antes su dama consentía en dejar verle, ahora no, pues el combate lo deformó, hubo de llevar la cabeza baja, como si de monje transcriptor se tratase, nunca más garbo en un desfile. La princesa lo expulsó de la corte, se dijo que por alejarse de la caballería, aunque se murmuró que fue por su aspecto. Partió a su destierro, más voluntario que obligado, aunque de esta manera es lo que se cuenta en las crónicas del reino. Caballero errante se volvió. El caballero enamorado de la princesa se convirtió en el Caballero de la Infinita Tristeza. Con este nombre cabalgó y fue conocido por muchos y varios años, en los cuales no perdió ningún combate, pero esto ya no le importaba; nunca fue herido otra vez, pero su herida mayor es casi imposible de soportar y a su lado todas las demás parecen ser una nimiedad, la herida en el corazón no por el frío acero sino por una mirada. Nunca más rió ni sonrió sino hasta que en un bosque encontró a la maga Urganda la Desconocida.
Mas antes de que esto hubiera de pasar vagó hacia el norte. Halló un reino que por tan amado no se dudaba que existiera aun cuando nadie le había visto, no paso mucho para que conociera al preste Juan. De su estadía sabemos muy poco, sólo conocemos con toda certeza que trabó conocimiento del cristianismo y se hizo bautizar e instruir, raro ver un catecúmeno tan adulto y tan triste. La leyenda dice que se hizo amigo de varios caballeros que, errantes como él, habían llegado a este reino donde finalmente entendieron que llevaban una vida confundida de errores, renunciaron al mundo y quedáronse aquí.
Tuvo que partir de ahí, para encontrase a sí mismo, encontrar la alegría, buscar grandes hazañas, conquistar un fantasma, derrotar un dragón, saber él porque de sus dones. Lo haría sólo, nadie le acompañaría. Fue siempre al Norte y al Este, nunca al Oeste, en algún momento deseo jamás volver al Sur.

Aquí se da noticia del cuento del Caballero de los Dos Enigmas by Pedro de Ángeles is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 México License.
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jueves 22 de octubre de 2009
¡Un motivo más para estar orgullosos!
Nos complace informar que el pasado 10 de junio de 2009, la Universidad Nacional Autónoma de México fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias en Comunicación y Humanidades, el cual fue instituido en 1981 y es concedido a la persona, grupos o institución cuya labor creadora o de investigación represente una aportación a la cultura universal en esos campos.
Al hacer público el otorgamiento de esta distinción, Ricardo Senabre, presidente del jurado, refirió que a lo largo de sus 100 años de historia, la UNAM se ha convertido en "un centro de referencia, aunando la calidad y variedad de su oferta académica y de investigación con su firme compromiso con la difusión cultural, el humanismo y las nuevas tecnologías".
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lunes 21 de septiembre de 2009
Día muldial del alzeimer
El 21 de septiembre se celebra el día mundial del Alzheimer, fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud y la Federación Internacional de Alzheimer. El propósito de esta conmemoración es dar a conocer la enfermedad y difundir información al respecto, solicitando el apoyo y la solidaridad de la población en general, de instituciones y de organismos oficiales.
Algunas direcciones útiles:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000760.htm
http://www.guia-alzheimer.com.ar/home/Home.asp
http://www.alzheimer.org.mx/index.html
http://www.elmundo.es/elmundosalud/especiales/2004/04/alzheimer/quees.htm
http://www.chessbase.com/espanola/newsdetail2.asp?id=5676También recomiendo leer este libro:
Aaron Alterra, El cuidador, Una vida con el Alzheimer, Barcelona, Paidos, 2001.
Y recuerden tomar café.| Lo que leí ha sido: |
lunes 27 de julio de 2009
Lectura necesaria: Una pena observada de C. S. Lewis
En especial me quedo con este pasaje de la obra:
“Si supiera que estar eternamente separado de H. y eternamente olvidado de ella agregaría más alegría y esplendor a su ser, por supuesto que diría “adelante”. Lo mismo que si en la tierra la hubiera podido curar del cáncer sino la veía nunca más, me las habría arreglado para no verla jamás, habría tenido que hacerlo. Toda persona decente lo haría.”
C. S. Lewis. Una pena observada. Santiago de Chile: Andrés Bello, 1995p. 80.
Algunos comentarios:
“Una pena observada” por Luz Ma. Chapa Azuela, en http://www.istmoenlinea.com.mx/articulos/23109.html
http://mercedicosas.wordpress.com/2008/06/07/transposicion-una-pena-en-escena/
Disponible en Google Books:
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